El 9 de septiembre de 2026, en el marco de la Semana del Aprendizaje Digital que se celebra estos días en París, más de 25 ministros y representantes de Educación de todo el mundo adoptaron una declaración conjunta en la que reclaman que la educación siga siendo un derecho humano y un bien común en la era de la inteligencia artificial. Esta declaración llega justo cuando la IA generativa se ha instalado ya en la mayoría de las aulas, y cuando la propia UNESCO reconoce que ni los debates políticos ni los marcos regulatorios han conseguido seguirle el ritmo a la tecnología.
Hace apenas dos años, el gran debate de este evento anual giraba en torno al aprendizaje móvil como la gran revolución del acceso a la formación online. Hoy esa misma conversación se ha desplazado hacia la inteligencia artificial, protagonista de esta edición de la Semana del Aprendizaje Digital.

Qué dice la Declaración Ministerial de la UNESCO
La Declaración Ministerial, titulada oficialmente Sostener la educación como un bien común en la era de la IA, es el documento de consenso que más de 25 ministros y representantes de Educación de todo el mundo adoptaron durante la mesa redonda ministerial celebrada en la sede de la UNESCO en París como parte de la Semana del Aprendizaje Digital. Consiste en un compromiso político conjunto que fija principios y líneas de acción comunes para todos los países firmantes.
El documento, parte de una idea central, la IA puede ampliar el acceso a la educación y apoyar al alumnado, pero solo si su implantación se somete a una gobernanza deliberada, a la rendición de cuentas pública y al respeto de los derechos de estudiantes y docentes. La declaración es explícita en un punto que conecta directamente con la preocupación de cualquier centro de formación, el aprendizaje no mejora cuando la IA sustituye las relaciones y el criterio humanos.
Las ocho líneas de acción de la UNESCO
Para llevar esa idea a la práctica, el texto fija ocho líneas de acción:
- Garantizar que los sistemas de IA usados en el aula puedan auditarse y que los datos sean transferibles, incluso cuando lleguen mediante planes gratuitos o acuerdos con proveedores.
- Desarrollar el pensamiento crítico del alumnado en lugar de sustituirlo, invirtiendo en competencias de IA tanto para docentes como para estudiantes.
- Reforzar la capacidad de decisión del profesorado, incluyendo su participación en qué sistemas de IA entran en sus propias aulas.
- Adaptar el uso de la IA a la edad y al nivel de desarrollo del alumnado, con la posibilidad real de suspender su uso cuando haga falta.
- Tratar los datos educativos como un asunto de interés público, reconociendo a estudiantes y docentes como titulares de sus propios datos.
- Diseñar los sistemas desde la equidad y la inclusión, en distintas lenguas y contextos.
- Calcular el coste total de adoptar un sistema de IA antes de implantarlo, priorizando la interoperabilidad y el código abierto.
- Compartir capacidad de gobernanza entre países y regiones, para que ningún sistema educativo dependa en solitario de un proveedor concentrado.

Qun Chen, subdirector general de Educación de la UNESCO, resumió el espíritu de este documento como una defensa del interés público, el pensamiento crítico y la capacidad de decisión de los docentes frente a la implantación acelerada de la IA.
Lo que revela la propia encuesta de la UNESCO
Coincidiendo con la declaración anunciada en la cumbre de la Semana del Aprendizaje Digital, la UNESCO publicó los resultados de su segunda encuesta anual sobre IA en la educación superior, realizada entre la red mundial de Cátedras UNESCO. Los datos explican bastante bien por qué se ha decidido actuar al respecto:
- El 93 % del profesorado universitario encuestado cree que su alumnado usa IA generativa para elaborar sus trabajos académicos.
- El 63 % percibe un deterioro de las capacidades cognitivas del estudiantado asociado a ese uso.
- Menos del 1 % se posiciona a favor de una prohibición total de la IA en el aula.
- Solo un 2 % defiende un uso sin ningún tipo de restricción.
- Dos tercios del profesorado considera que unas directrices claras de su propia asociación profesional les resultarían útiles o muy útiles.
El retrato que dibuja la encuesta no es el de un profesorado alarmado que quiere prohibir la tecnología, sino el de un colectivo que percibe un riesgo real y pide herramientas para gestionarlo.
Cree que su alumnado usa IA generativa
93%
Percibe un deterioro cognitivo
63%
Pide una prohibición total
<1%
Recomienda un uso sin restricciones
2%
Encuesta de la UNESCO a la red mundial de Cátedras UNESCO, 2026
Qué dicen investigaciones más allá de la UNESCO
La preocupación por el impacto cognitivo de la IA generativa no es exclusiva de los organismos internacionales. Uno de los estudios más citados de este último año es Your Brain on ChatGPT, del MIT Media Lab, que analizó mediante electroencefalograma la actividad cerebral de 54 estudiantes divididos en tres grupos, uno escribió ensayos sin ninguna ayuda, otro con un buscador web y un tercero con ChatGPT.
Los resultados de este estudio publicado en junio de 2025 mostraron que el grupo que usó IA presentó menor conectividad neuronal y menor actividad en las regiones cerebrales asociadas a la autoevaluación y la memoria. En un experimento cruzado posterior, el 78 % de quienes habían escrito siempre con ChatGPT no fueron capaces de citar correctamente sus propios textos al pasar a escribir sin ayuda, frente a otro 78 % que sí pudo hacerlo cuando el orden fue el contrario. Primero pensar, después apoyarse en la IA. Los propios investigadores acuñaron el término «deuda cognitiva» para describir este fenómeno.
En España, un estudio de la Fundación Conocimiento y Desarrollo de 2025 sitúa en torno al 90 % el porcentaje de alumnado universitario que ya usa herramientas de IA generativa para sus trabajos académicos, una cifra que explica por qué universidades como la de La Laguna han empezado a desarrollar modelos didácticos específicos para enseñar un uso crítico de estas herramientas en lugar de limitarse a prohibirlas o ignorarlas.
La literatura académica reciente en revistas como RIED coincide en el diagnóstico, la IA generativa puede amplificar sesgos y reducir los espacios de reflexión propia del alumnado, pero también puede convertirse en un acelerador del pensamiento crítico si el proceso de aprendizaje está bien diseñado y el papel del profesorado sigue siendo central.
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El informe PISA confirma la tendencia en España
El informe PISA de la OCDE, publicado en septiembre de 2026, añade un dato que conviene no pasar por alto en España. Según el propio informe, el alumnado español se sitúa, junto con el maltés, entre los que más usan la IA para estudiar de todo el mundo desarrollado, muy por encima de la media de la OCDE. Esa intensidad de uso, sin embargo, no se traduce en mejores resultados.
El informe señala que un uso más intensivo de la IA «aparece asociado a un menor rendimiento», y que los cinco países que menos la usan con fines escolares (Japón, Irlanda, Reino Unido, Finlandia y Canadá) se sitúan entre los diez con mejores resultados en matemáticas, lectura y ciencias. Solo ocho de los 43 países de la OCDE o la UE muestran una asociación positiva entre uso de IA y rendimiento, y España no está entre ellos.

El propio informe insiste en que el reto no es solo facilitar el acceso a estas herramientas, sino desarrollar la alfabetización en IA necesaria para que el alumnado las use de forma crítica, ética y pedagógicamente eficaz, exactamente el mismo matiz que ya aparecía en la encuesta de la UNESCO entre profesorado universitario.
Qué implica esto para la Formación Profesional en España
El debate no se queda en el ámbito universitario. España se ha marcado el objetivo, a través de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, de formar a más de 200 000 profesionales con competencias digitales avanzadas antes de 2030, y el Plan de Recuperación ha destinado más de 3100 millones de euros a digitalización, una parte relevante de ellos a formación. El Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad ha registrado un crecimiento del 67 % en las ofertas de empleo que exigen competencias en IA solo en el último año. La demanda de perfiles cualificados es real, y crece más rápido que la oferta.
Ahí es donde encajan las ocho líneas de acción de la declaración ministerial y los propios datos de la encuesta de la UNESCO, no como un frenazo a la IA en la formación, sino como una guía para introducirla sin perder de vista lo que ya sabíamos antes de que existiera ChatGPT, que aprender bien requiere pensamiento propio, acompañamiento y un buen diseño pedagógico detrás.
Un extra digital para celebrar esta semana
Ideaspropias Editorial también quiere sumarse a la Semana del Aprendizaje Digital con lo que mejor sabe hacer, proporcionando contenido pedagógico bien diseñado. Hasta el 13 de septiembre, cada pedido de un manual o e-book en la tienda web incluye de regalo el e-book Teleformación para docentes, pensado para quien quiere pasar de formador presencial a teleformador sin perder de vista los fundamentos que, como recuerda la propia declaración ministerial, ninguna tecnología puede sustituir.




